Del inconveniente de haber nacido, Emil M. Cioran

No hago nada, es cierto. Pero veo pasar las horas, lo cual vale más que tratar de llenarlas


¿Con que derecho os ponéis a rezar por mí? No tengo necesidad de intercesores, me las arreglaré solo. De un miserable, tal vez lo aceptaría; de nadie más, aunque se tratara de un santo. No tolero que se preocupen por mi salvación. Si le temo y le huyo, que indiscretas resultan entonces vuestras plegarias. Dirigidlas a otra parte, de todas formas no estamos al servicio de los mismos dioses. Si los míos son impotentes, no hay razón para creer que los vuestros lo sean menos. Y aún suponiendo que sean tal y como los imagináis, todavía les faltaría el poder de curarme de un horror más viejo que mi memoria.


Sé que mi nacimiento es una casualidad, un accidente risible, y, no obstante, apenas me descuido me comporta como si se tratara de un acontecimiento capital, indispensable para la marcha y el equilibrio del mundo.


Estoy, por lo general, tan seguro de que todo está desprovisto de consistencia, de fundamento, de justificación, que aquel que osara contradecirme, aunque fuera el hombre que más estimo, me parecería un charlatán o un imbecil.


Si antaño, frente a un muerto me preguntaba: ¿de qué le sirvió nacer?, hoy me pregunto lo mismo ante cualquiera que este vivo.


El mismo sentimiento de no pertenencia, de juego inútil, donde quiera que vaya: simulo interesarme por lo que no me importa, me afano por automatismo o por caridad, sin involucrarme jamás, sin estar nunca en ninguna parte. Lo que me atrae está en otro lado, y ese otro lado no sé que es.


No merece la pena matarse, siempre lo hace uno demasiado tarde.


Ser objetivo es tratar al prójimo como se trata a un objeto, a un muerto, es comportarse con él como un sepulturero.


Al lado del vegetal, todo parece inoportuno. El sol tuvo que sentirse molesto cuando apareció el primer insecto, y cambiar de domicilio cuando irrumpió el primer chimpancé.


La pasión por la música es en si misma una confesión. Más sabemos de un desconocido que la tiene que de alguien insensible a ella y que frecuentamos a diario.


Un infierno demasiado perfecto es casi tan estéril como el paraíso.


El futuro solo se vuelve temible en cuanto uno no está seguro de poder matarse en el momento deseado.


Ojala pudiese decir como ese rabino hasideo: la bendición de mi vida es que nunca he tenido necesidad de nada hasta haberlo poseído.


Cuando nos comunican un juicio desfavorable sobre nuestra persona, en lugar de enfadarnos deberíamos pensar en todo lo malo que hemos dicho de los demás, y decirnos que es justo que también se hable así de nosotros. La ironía quiere que no exista persona más vulnerable, más susceptible, menos dispuesto a reconocer sus defectos, que el maledicente. Bastaría citarle la mínima parte de lo que se dice sobre él para que pierda el control, se desate y se ahogue en su bilis.


No mires hacia atrás ni hacia adelante, mira en tí sin temor ni nostalgia. Nadie desciende en si mismo mientras permanezca esclavo del pasado o del futuro.


Es libre aquel que ha discernido la inanidad de todos los puntos de vista, y liberado quien ha sacado las consecuencias.


Suicidarse por lo que se es, pase; pero no porque la humanidad entera pudiera escupirle a uno a la cara.


El problema de la responsabilidad solo tendría sentido si nos hubiesen consultado antes de nuestro nacimiento y hubiésemos aceptado ser precisamente ese que somos.


Estaba por encima de todos, sin tener por ello mérito alguno: simplemente se había olvidado de desear.


Por muy horrible que sea un monstruo, nos atrae secretamente, nos persigue, nos obsesiona. Representa, aumentadas, nuestra superioridad y nuestra miseria, nos proclama, es nuestro portaestandarte.


Solo tiene convicciones quien no ha profundizado en nada.


A veces uno quisiera ser caníbal, no tanto por el placer de devorar a Fulano o a Mengano como por el de vomitarlo.


En todo, solo cuentan el principio y el desenlace, el hacer y el deshacer. El camino hacia el ser y el camino fuera del ser, eso es la respiración, el aliento, mientras que el ser como tal no es mas que una asfixia.


La idea de que hubiera sido mejor no existir es una de las que mayor oposición encuentran. Incapaz de mirarse mas que desde el interior, cada cual se cree necesario hasta indispensable, cada cual se siente y se percibe como una realidad absoluta, como un todo, como el todo. Desde el momento en que uno se identifica enteramente con su propio ser, uno reacciona como Dios, es Dios.

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